Gracias a Eduardo, me entero de la existencia del primer juego cristiano que además es bastante violento. Seguramente se han dado cuenta que con historia sobre panes multiplicados y personas que vuelven de la muerte, pues como que no hacemos caso.

El juego se llama Left Behind: Eternal Forces, y en él debes recorrer Nueva York arrasando con gays, budistas, musulmanes y demás ovejas descarriadas -¿incluirá curas pederastas?-; para purificar sus almas o directamente acabar con ellas.

¿Las reglas? Muy simples: Matas a alguien, un punto; si salvas su alma, dos puntos. Tal y como dicen en el Daily Show: “La única diferencia entre el asesinato y la salvación eterna: 3 puntos”.

(Vídeo)

(Vía Kotaku)