De ma sia do. Por favor, olviden la última parte del vídeo, o no, olvídenlo completo. Hay gente con poco talento por ahí.

Aunque lo más importante, es que el vídeo nos hace preguntarnos ¿Qué tanto queremos a nuestras consolas? Tecnofetichismos aparte, claro.

(Vía Kotaku)