Vale que la correa que sostiene el Wiimando se rompa de sólo mirarla. Pero es que habría que ser muy efusivo para que el mando termine impactando contra la tele, o peor aún, que salga disparado por la ventana.

¿De verdad la gente es tan bestia? En los comentarios de Gizmología lo dudan. Es Manu Contreras contra el mundo y efusivos fanboys de Nintendo.